El rollo de la Mona

Posted on July 12, 2011

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Nos acercamos ya casi a la tercera semana de viaje y apenas ahora empezamos a creer lo que estamos haciendo. No es fácil encontrar el momento para escribir, pues siempre hay algo más que hacer, ni tampoco es fácil encontrar el lugar para conectarnos. Poco a poco nos vamos adaptando a la vida errante de camping en camping y vamos mejorando el tiempo en hacer y deshacer nuestra casa. Puesto que el coche que alquilamos no estaba preparado para acampar hemos tenido que comprar algunos utensilios básicos para hacer fuego, cocinar y poder comer algo caliente de tanto en tanto, lo cual ha mejorado el bienestar general del equipo.

acampando en Inchope

Ahora ya sabemos que tenemos que comprar, dónde y cómo hacerlo. Todo en África parece que vaya mas despacio y los días se hacen mas largos. A veces nos sorprendemos de que siendo las 8 de la noche ya estamos agotados, listos para ir a la cama- y eso sabiendo que el colchón que nos espera no tiene ni un dedo de grosor.

Los últimos días antes del viaje fueron algo difíciles pues aparte del cansancio de noches sin dormir, cargábamos también todo el estrés de los preparativos. Todo parecía controlado, hasta que nos dimos cuenta días antes de que el equipaje más importante de nuestro viaje, la insulina para Oyvin, no lo teníamos resuelto. Oyvin es diabético insulinodependiente y su vida depende de ésta. Novo Nordisk,  uno de los laboratorios que la produce nos había ofrecido darnos toda la insulina necesaria para un año de viaje pero necesitábamos conseguir una orden del Hospital Clínico para obtenerla. Esta orden nunca llegó –por razones que desconocemos- y tuvimos que rápidamente  activar el plan B que consistía  obtener 6 meses de tratamiento a través del Centro de Atención Primaria. Con tan pocos días de margen –y con un fin de semana por delante- el envío de la insulina a los diferentes contactos se complicó –ningún courrier nos garantizaba una entrega en menos de 48h- y como la insulina ha de permanecer refrigerada no quisimos arriesgarnos. Así que decidimos llevarla con nosotros.

Oyvin cambiándose la bomba de Insulina en el coche

Explico todo esto para justificar en parte la empanada mental que teníamos y que nos hizo cometer omisiones y errores graves antes de salir. No sólo dejamos de pagar los impuestos sino que nos olvidamos de firmar el contrato de arriendo de nuestra casa. Respecto a los temas de la diabetes en 25  años desde que conozco a Oyvin, nunca antes habíamos cometido tantas equivocaciones. Enviamos en el equipaje facturado, no solamente el glucómetro instrumento que para cualquier diabético es fundamental y necesita llevar siempre a mano para saber cuál es el nivel de azúcar en sangre, sino también los recambios para la bomba de insulina, que necesita también siempre tener disponible en caso de algún problema. El problema lo hubo en Londres y al no poder cambiar la bomba tuvo que recurrir a los bolígrafos de insulina que si llevábamos a mano pero habíamos facturado las agujas para poder usarlos. Tuvimos que acudir a la tercera y ultima alternativa y todo finalmente se solucionó, pero el estrés generado en todo el equipo nos dejó exhaustos.

En Johannesburgo nos esperaban 4 horas de negociación con AVIS para lograr que nos dejaran llevar a Mozambique el coche que habíamos alquilado con ese único propósito. Nos impusieron la condición de ir a Maputo antes de iniciar nuestra ruta hacia el norte, así que antes de empezar ya tuvimos que cambiar el itinerario previsto. Todo esto fue como una inyección de adrenalina que nos puso a tono para continuar.

En Johannesburgo nos alojamos en un hostal muy cerca del aeropuerto; Bob´s Bunk House, gestionado por una pareja de unos 60 años. Hacía un frío horrible y la habitación la compartíamos con algunos otros jóvenes mochileros. No pudimos encontrarnos con Helena, nuestro contacto allí por que se hizo oscuro y no nos sentíamos seguros para salir sin el GPS. Quedamos con Helena de vernos a nuestro regreso. A Johannesburgo tenemos que volver a buscar la insulina que dejamos refrigerada en el albergue y a recoger el material que Medtronic uno de nuestros sponsors nos ha hecho llegar al domicilio de Helena.

Bobs Bunkhouse en Johannesburgo

De Johannesburgo salimos hacia Maputo, pasando antes por Nelspruit, ciudad que queda en los límites del Kruger Park. Allí nos alojamos en otro hostal, Funky Monkeys, divertido y lleno de jóvenes y no tan jóvenes viajeros. Allí conocimos a Celito un joven Mozambiqueño, guía turístico y traductor según nos contó el que se ofreció a acompañarnos hasta Maputo. Antes de cruzar la frontera paramos en una población donde paran todos los sudafricanos a comprar ya que en Mozambique casi todo es importado y por tanto más caro. Mozambique es un destino turístico popular entre los sudafricanos y ahora es época de vacaciones escolares de invierno. El cruce de frontera fue fácil aunque tomó algo de tiempo. La visa se puede obtener en el momento, cuesta 52 euros por persona y allí mismo toman las huellas y la foto. En cuanto al coche, hay que sacar el documento de importación temporal.

 En camino a Maputo con Celito

Ya en Mozambique, nos sentimos mas inmersos en África. El contraste en la frontera es grande, no sólo en cuanto a las condiciones de las carreteras, sino en todo  lo que las rodea. Gracias a Celito, la entrada en Maputo fue fácil, el mismo nos llevó al hostal Maputo Backpackers donde nos quedamos esa noche. La visita al mercado de  pescado esa misma noche fue todo un hito gastronómico y cultural, no sólo porque comimos muy bien sino por la timada que nos quisieron hacer y a la que pudimos escapar. De vuelta al hostal esa noche, decidimos caminar por la carretera, la policía nos paró y nos preguntó sobre nuestro destino. Pocos minutos después un coche paró a nuestro lado y una señora en perfecto inglés nos invitó a subir, advirtiéndonos que no era seguro que camináramos a esas hora y nos condujo hacia el hostal. No olviden, nos dijo, “this is Africa”.

Al día siguiente fuimos al aeropuerto Internacional a cumplir la imposición de Avis. Debíamos hablar con el Dtor. General de AVIS en Mozambique un sudafricano que conoce las carreteras de este país casi como la palma de su mano. Él nos tenía que autorizar la ruta que teníamos prevista hacer allí. Era un hombre muy pragmático y nos dio carta blanca para ir tan al norte como quisiéramos diciendo que las carreteras estaban en muy buen estado. Sólo nos advirtió de lo siguiente:

– Nunca conducir de noche

– Respetar rigurosamente los limites de velocidad 60 , 80 y 100

– Llevar billetes de pequeño importe distribuidos por el coche para pagar en caso de que te pare la policía sin mostrar todo el dinero que llevas.

– Solamente en caso de absoluta necesidad  comprar el diesel que venden en garrafas en la carretera, ya que éste está diluido con un químico que es fatal para el motor.

Con estos consejos y con la libertad de poder ir donde quisiéramos partimos hacia Bilene, población en la costa donde pasamos la noche en el campin Campismo las Palmeiras antes de dirigirnos al Limpopo Park. Esa fue nuestra primera noche de camping; nos sorprendió el frío en la madrugada y a causa de éste a Adriana le dio un fuertísimo cólico que le causó incluso un breve desmayo.

Carolina en Bilene con un local

Continuamos hacia el Limpopo, en el Transfrontier Park, debíamos pasar por Macia y luego por Masinguir. Teníamos reservado una excursión a pie durante tres noche y cuatro días con acampada libre. Habíamos tomado la opción de llevar nosotros la comida por que era más económico y debíamos comprar provisiones. También la cita era un parking a las 15.30 y debíamos ser muy puntuales. Así que tuvimos que dar prioridad a la cita y quedarnos con las provisiones que ya llevábamos. Ésta ha sido una de las mejores experiencias hasta el momento. Quisimos huir del turístico Kruger Park para tener una experiencia más auténtica y lo conseguimos. Esos tres días en medio de pura naturaleza salvaje, caminando a un ritmo de 3 km/h una media de 15kms al día y  en pleno silencio con las provisiones mínimas para subsistir valió la pena. El guía, Mateo un joven blanco de Zimbawe iba escoltado por Julios el “ránger”, un mozambiqueño no tan joven pero con gran experiencia y que no se despegó de sus AK47 y Patrick otro mozambiqueño encargado de montar y desmontar el campamento.

Caminando en Silencio en Limpopo

Mona on fire

El  elephante

Terminada la excursión en el Limpopo nos dirigimos de nuevo a la costa, en la ruta hacia al norte acampamos en la playa de Xai Xai, en el Campismo Peter George´s, y en la playa de Tofo en Inhambane en Fatima’s Nest. Allí descansamos 3 noches, aprovechamos para escribir algo, usar Internet, lavar ropa y estrenar nuestro nuevo equipo de camping para cocinar.

Praia du Xai Xai

Tofo tiene una playa preciosa y es uno de los destinos mas turísticos de la costa de Mozambique. El domingo quisimos visitar la iglesia y seguimos las indicaciones de los locales. Tomamos una chapa (miniautobus público) hasta una población cercana y desde allí un joven llamado George, nos acompaño hasta la aldea dónde celebraban la misa. Aunque no pudimos entender nada, cantamos y bailamos con ellos. Al final quisieron que nos presentáramos y así lo hicimos. Fue una experiencia entrañable.

Conduciendo a Tofo

El Team en Praia du Tofo

Desde Tofo seguimos hacia el norte hasta Inhasoro, allí fuimos al camping   Goody Villas que nos habían recomendado y para mejorar nuestra dieta compramos a un vendedor local un gran pescado y lo hicimos a la brasa en el fuego que Kristian nos preparó.

Nuestra intención hasta ahora había sido subir hasta Pemba en el norte de Mozambique pero poco a poco a medida que subíamos nos dábamos cuenta de que las distancias eran muy largas y los límites de velocidad continuos hacían que no se pudiera avanzar todo lo que queríamos. Esto unido a que no podíamos conducir de noche y que las condiciones de las carreteras a veces no eran muy buenas, nos hizo reconsiderar nuestro plan.

Mona negociando precios

A Beira, la segunda ciudad más grande de Mozambique llegamos casi rozando la noche. No teníamos alojamiento y solo contábamos con la indicación del GPS de un camping en la playa. Cuando lo encontramos, al querer acceder, nos quedamos enterrados en la arena. No fue muy agradable la sensación pero gracias a que de repente apareció ayuda de todos lados, pudimos sacar el coche y llegar al destino. El camping  Biques era un trozo de arena y tierra al lado de la playa rodeado de viejos roulottes abandonadas, pero a esas horas y en donde estábamos nos pareció el mejor camping del mundo. Allí, a pesar del fuerte viento que soplaba día y noche, nos quedamos dos noches mientras explorábamos la ciudad, consultábamos Internet, y decidíamos acerca del itinerario.

Acampampando en Beira

Concientes ya de que no íbamos a poder llegar hasta Pemba, decidimos entonces empezar a regresar hacia el sur y salimos dirección Vilanculos. Después de unos 120 kms de trayecto, pinchamos, en el medio de la nada. Fuimos a cambiar la rueda pero nos faltaba una de las herramientas. Después de esperar sin éxito la llegada de la ayuda de AVIS, decidimos llegar a la gasolinera mas cercana y pedir ayuda. Lo solucionamos y nos fuimos a un camping cercano, Arco Iris a esperar a Avis.

Paisaje en el trayecto Beira-Vilanculos

Ahora llevamos tres días en Vilanculos, en el camping Baobab Beach en una de las playas más bonitas que jamás hemos visto. Sin embargo el tiempo no nos acompaña y esta lloviendo a cántaros y no tiene pinta de parar—El problema es que las tiendas están empapadas y no podemos levantar el campamento.  No sabemos cuanto tiempo tendremos que esperar..

Barco pescador en Vilanculos

Fish Market en Vilanculos

Un Perrito Guía

Entretanto, Oyvin ya casi es vegetariano,  Alex,  aun esta descansando y sacando todo el stress post selectividad , Kristian dice que tiene barba, Adriana lucha contra la falta de víveres  y Caro sobrevive a su abstinencia de Facebook. Yo disfruto cada minuto viéndolos juntos…

Mona leyendo junto al Gran Baobab

Mona

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