De mochileros por el Sudeste Asiático

Posted on April 30, 2012

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Escribí esto en el avión que va desde Vientián a Shanghái… Se terminaba nuestra pequeña ruta como mochileros por el sudeste asiático y sentía pena porque había sido realmente uno de los meses que recuerdo más bonitos en toda mi vida. En Brasil habíamos decidido visitar el sudeste asiático mientras llegaba el coche pero creo que nadie se imagino lo que nos esperaba.

Primero quisiera aclarar que decidimos seguir por tierra hasta Europa en nuestro propio vehículo. Nuestro coche ha funcionado muy bien como casa y también como transporte, así que lo enviamos a Singapur por barco  para  continuar hasta  Barcelona. Esta decisión nos obligó a renunciar al plan del transiberiano que nos hacia tanta ilusión. Otra vez será.

También quiero aclarar que íbamos a Shanghái por que Medtronic, el laboratorio que nos ha esponsorizado con la bomba de insulina, nos había invitado  a participar en un workshop sobre diabetes tipo 1 que tendría lugar en Shanghái el 21 de abril. Oyvin es muy rápido y ya ha puesto un blog sobre esto. Como veis, el viaje no le ha cambiado mucho.

Llegamos a Singapur el 10 de marzo, a las 10 de la noche, después de hacer escala en Nueva York y Hong Kong  y más de 30 horas de viaje. Aunque ya estábamos avisados, Singapur nos sorprendió por su pulcritud, por su modernidad y espectacular arquitectura. Hay centros comerciales por todos lados, al cual mas nuevo y lujoso,  da la sensación de estar inmerso en una expo del diseño y del consumo. Es una ciudad en la que están todas las marcas más prestigiosas, y vemos  como la moda y el shopping es para muchos la principal diversión y ocupación. Singapur también es una ciudad de diseño, hay escuelas de arte por todos lados, con una población muy joven y cosmopolita. Es una ciudad multicultural, pero también es una ciudad muy cara. Así, que no podíamos extender mucho nuestra estadía sobre todo sabiendo que tendríamos que volver a recoger el coche y a encontrarnos con un amigo de Mona antiguo alumno de ESADE y tendríamos más tiempo para explorarla.

Tienda de Louis Vuitton en Marina Bay

Museo de Arte y Ciencia en Marina Bay

Famoso Hotel y Casino MArina BAy, que ahora quieren contruir en Barcelona

Hanói, capital al norte de Vietnam, era nuestro primer destino. Queríamos subir primero para después bajar bordeando la costa, antes de pasar a Camboya y Tailandia, acabando en Bangkok, donde, después de participar en un retiro de meditación, cogeríamos el avión a Shanghái.  Habíamos planeado este itinerario con mucha ilusión, pero sólo llegar al aeropuerto nos informan  que  necesitábamos visa para entrar a Vietnam, el avión salía  en menos de una hora así que no sólo lo perdemos sino que tenemos que cambiar nuestro destino. Volamos a  Bangkok,  haríamos la misma ruta pero al revés. No era la primera vez que nos pasaba algo así, y hemos aprendido a creer que siempre todo pasa por alguna razón.

En Bangkok nos sentimos en el sudeste asiático que habíamos imaginado! Del orden y la limpieza de Singapur pasamos al caos y exotismo de Tailandia. Bangkok da la sensación de nunca descansar… es una ciudad en plena efervescencia con un tráfico  infernal. El barrio en que nos alojamos estaba sin saberlo muy cerca de la zona donde se concentra el turismo sexual de lujo y la verdad es que era muy evidente… vemos a muchas parejas, me parece muy triste y vergonzoso pensar que hay en el mundo personas capaces de aprovecharse del subdesarrollo de un país como Tailandia, para satisfacer sus caprichos personales. Cuando llegamos al hotel vemos en la entrada un cartel muy claro que dice: SEX TOURISTS ARE NOT WELCOME!

En Bangkok  visitamos lo obligado y enseguida tomamos un bus hacia la frontera con Camboya para llegar hasta Siem Reap,  la ciudad que esta al lado de las ruinas de los templos de Angkor. Mona se olvidó el pasaporte en el hotel y esto nos cuesta algunas horas de retraso en medio del tráfico infernal. El paso de frontera vuelve a ser muy interesante, es clara la diferencia de riqueza entre Tailandia y Camboya, siendo Camboya bastante mas pobre. Nos sorprenden las mujeres completamente tapadas para esconderse del sol, con el calor que hace!!!!. Los templos de Angkor los visitamos en dos días, un día en Tuk Tuks una especie de taxi asiático abierto  y el siguiente hicimos el recorrido en bicicletas alquiladas. Contemplar estas construcciones en medio de la selva nos produce una sensación similar a la de Machu Picchu, nos impresiona ver como dominaban el arte, la arquitectura y las matemáticas las antiguas civilizaciones. Con la ayuda de un guía pudimos entender un poco más la historia de Camboya, su gente y sus creencias: una fusión entre hinduismo y budismo.

Angkor

Más Angkor

A Battambang, una pequeña ciudad al otro lado del río Mekong, decidimos ir en barca. Tardamos 7 horas largas y calurosas, pero valió la pena, lo que vimos, nos ayudó a entender mucho mejor la vida en Camboya. Pasamos pueblos enteros flotando encima del río con  mercados flotantes, la gente se baña, lava, cocina, comercia y se divierte en el rio,  la vida se articula alrededor de este. Nos parece  raro desde nuestra perspectiva occidental, pero definitivamente otra manera muy interesante y diferente de vivir.

Casa flotante

Personajes del Río Mekong

Niños jugando a la orilla del río

De Battambang, tomamos rumbo hacia la capital de Camboya,  Phnom Penh. El  tráfico es caótico, hay mucha basura por todos lados, vemos algunas  ratas inmensas y hay muchísimo ruido… pero estamos ya curados de espanto y todo esto nos parece muy interesante. Aquí  visitamos las principales atracciones turísticas: el palacio real, el templo dorado y el museo del Pol Pot que nos dejó  a todos por los suelos… otra vez éramos testigos de las consecuencias macabras que generan ideologías tan equivocadas como la de este personaje.. Agobiados con tanto calor y el sofoco de la ciudad, decidimos ir hacia el sur.  Habíamos leído que había una ciudad en la playa donde era muy fácil obtener la visa para Vietnam así que cogimos un bus a Sihanoukville, sacamos la visa  y disfrutamos de unos días de playa y tranquilidad. Camboya es otro país del sudeste asiático que esta sufriendo la presión de un desarrollo acelerado y no muy sostenible. Hay construcciones de grandes complejos turísticos en primera línea de mar,  invasión de negocios  en la misma playa y sus comerciantes son bastante agresivos, en su afán de vender lo que sea, hablan con asombrosa facilidad  lengua del turista que les pasa por delante.

Cenando hot pot con vistas de la capital

Playa en Sihanoukville

De Phnom Penh tomamos un sleeping bus hasta Ho Chi Minh, antiguamente Saigón la capital de Vietnam del sur. Estos buses son muy populares en Vietnam  y literalmente duermes en camas durante toda la noche. El viaje dura 10 horas y a la llegada comprobamos que si el tráfico era caótico en Phnom Penh, aquí es mucho peor… Es la ciudad con más motocicletas que he estado en mi vida… Las  motos salen  por todos lados y van todas juntas como mareas, y para colmo no hay pasos de cebra. Para cruzar las  calles  los locales se desenvuelven con mucha soltura pero los turistas podemos tardar un día entero sin encontrar el momento de hacerlo.

Aquí probamos sin éxito sacar las visas parar China, así que decidimos que lo haríamos en Vientan, capital de Laos. Antes de marchar  visitamos el Palacio Real y el museo de la guerra. Vietnam tiene una historia trágica y tan reciente, fue interesante sentir el anti-americanismo que reinaba en el museo y leer la historia desde el punto de vista vietnamita.

En Mui Ne, un pueblecito de la costa conocido por el surf, nos alojamos en un hostal propiedad de un noruego, son muchos los escandinavos que se han establecido en esta zona del mundo. Aquí decidimos regalarnos un SPA de lujo asiático para toda la familia , bien merecido después de casi 10 meses de trote por el mundo, masaje Thai, baño de vapor aromático, piedras calientes….de repente y en medio de la relajación total, podíamos oír los gritos de Oyvin cuando lo estiraban!!

Con bicis en el mercado de pescado de Mui Ne

Habíamos hecho ya el SPA en Asia ahora solo nos faltaba conseguir un lugar para aprender a meditar y también una posibilidad de conducir motos. En Dalat, ciudad en las montañas de Vietnam, nos esperaban los “easy riders”, con sus motos. Como ya explicó Oyvin en el anterior blog contratamos un tour de tres días en motocicletas, que acabaron siendo 5, porque nos encantó el guía, todo lo que nos enseñaba, y todo lo que aprendimos. Sin duda este tour ha sido una de las mejores experiencias de todo el viaje.

Con las motos…

Nuevas experiencia en Vietnam

Kristian y “su moto”

Con nuestro guía Binh

Con las motos llegamos hasta Hoi An, la ciudad antigua probablemente más bonita que hemos visitado hasta ahora en el Sudeste asiático de influencia japonesa, china y europea. Una de las mayores atracciones de la ciudad son sus sastrerías, gente de todo el mundo viaja a hacerse trajes y vestidos a medida a precios de ganga. Kristian,  pico el anzuelo y se hizo 3 camisas a medida en menos de 24h.

Esperando encontrar el lugar para la meditación en Laos, decidimos cruzar la frontera e ir a Savannakhet, una ciudad antes de llegar a la capital  Vientián. Pero  de nuevo teníamos que cambiar planes. En la frontera con Laos, retuvieron a Mona por que tenia el pasaporte roto y no querían dejarla salir de Vietnam. Tras mucho discutir y pegar el pasaporte,  sellaron su salida, pero el bus en que viajábamos no había querido esperar. Nos toco  negociar con el primer  bus local que pasaba para que nos llevara hasta su destino, Vientián.

Vientián es un oasis de calma y tranquilidad en medio del Sudeste asiático. Todo va mas despacio y no hay casi tráfico, ni ruido. Es una ciudad en donde en vez de los centros comerciales de Singapur, hay templos budistas por todos lados. Los monjes con sus trajes naranjas y cabezas rapadas se pasean tranquilamente por las calles. Hemos llegado a creer que tanta meditación y rezo tiene un impacto directo en la serenidad que reina en  esta ciudad.

No podríamos haber encontrado un lugar mejor para hacer nuestro curso de meditación, así que además de sacar las visas para China, nuestra misión era encontrar el lugar para aprender a meditar. Y lo conseguimos todo, no solo nos dieron la visa con doble entrada para China sin ningún problema, sino que encontramos el mejor lugar para tomar nuestro curso.  un templo en medio del bosque con instructor y traductor privado para la familia, además pudimos celebrar el año  nuevo Laotiano con los monjes y monjas del templo y toda la comunidad. Una experiencia que nos  ha marcado profundamente y que recordaremos el resto de nuestras vidas.  Por eso queremos creer que todo pasa por alguna razón y que esta oportunidad simplemente nos estaba esperando.

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